Hace algún tiempo, me reuní con algunos amigos, entre los que se encontraba Fidel, abogado de profesión y adicto a los intercambios culturales, nos comentó de cierta junta de trabajo llevada a cabo entre dos grupos de empresarios, uno Argentino y el otro mexicano.
Dice Fidel que por principio de cuentas se pensó en crear una bolsa Mexicano-Argentina de importaciones y exportaciones...y acto seguido se pensó en editar a toda prisa un diccionario Mexicano-Argentino, esto, como un modo de poder entenderse entre si y no tener que recurrir al Inglés, Alemán, Húngaro, Polinesio o Chino Mandarín, a efecto de continuar las negociaciones.
En aquella ocasión, sin embargo, se recurrió a la ayuda de cierto peladito de la colonia de Tepito, en el D.F., para que fungiera como intérprete. Dicho ciudadano se había escapado de bracero a la Argentina, debido a cierto problema con la Procuraduría de Justicia, por la desaparición de una fulana casquivana y ligera que vendía sus amores por el rumbo de Peralvillo.
El mentado chilango ( gentilicio aplicado a los habitantes de México D.F.), habitó en el famoso barrio Bonaerense de " La Boca", conocido por ser uno de los más peligrosos de esa ciudad Argentina, consecuentemente dominaba el difícil arte del caló capitalino y el Lunfardo Argentino y lo mismo se zapateaba un Jarabe Tapatío que un Tango compadrón.
Al principiar la ronda de negociaciones, abrieron fuego los argentinos con el siguiente discurso:
La única manera de salir de esta mistonga que nos descangalla a los Latinoamericanos, Che (Observó uno de los delegados) es amurando a los bacanes que nos han afanado tanto tiempo, no importa que no tengamos guita o menega, bien podemos chamuyar entre nosotros y cambalachar pilchas por tamangos... ¿que más nos da morfar fainas al principio, hasta que nos volvamos cancheros y nos empiece a piantar la plata?...¡Todo es afanar el canyengue, Che!
¿Qué dice?...preguntaron los Mexicanos al chilango, un poco nerviosos.
El intérprete escanció un poco de tequila en su mate, se rascó la cabeza y les dice:
“Pos que la única manera de salir de brujas es tirando a Lucas a los changos que nos han estado haciendo de chivo los tamales y mangoneado desde hace mucho. Que no leaunquie no tengamos lana, que podemos cotorrear entre nosotros y cambalachear tacuaches por cacles, que más nos da tlacualiar puras gordas al prencipio, hasta que nos pongamos bien buzos y empiecen a cair los tecolines, que todo es agarrar la onda bien cuatachos.
¡Ya vas, Barrabas, ora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo!
¿Que dicen Che?..Preguntaron los argentinos.
Que les hace berritín el rebusque..Tradujo el intérprete.
¡Macanudo, Che, pero no nos hagamos los otarios, vos tenés kerosén, que a nosotros nos hace falta en el cotarro, pero en cambio nos sobran los pingos, bien cebaos por los yuyos de la Pampa, ¿qué sacudís si los bolicheemos por comienzo?
Los mexicanos miraron con angustia al intérprete...
Pos que está suave la movida, explicó este, pero que no nos hagamos los tarugos, que nosotros tenemos petróleo, que eso a ellos les falta en su cantón, pero que en cambio tienen retihartos cuacos, bien dados por los zacatitos de los llanos, que dicen si por ahí le atoramos primero como dicen, ¿ pa principiar antes que nada?
Mexicanos y Argentinos se abrazaron con lágrimas en los ojos, no tanto por las operaciones mercantiles en perspectiva, si no por la dicha de poder entenderse.
Ya en plano de mutua comprensión, elaboraron un fructífero programa para trocar briyitos por huipiles, catreras por petates, legues por paliacates, polleras por rebozos y vino peleón por tlachicotón curado de tunas.
Creo yo, concluyó Fidel el relato, que mientras Miguel de Cervantes y los fallecidos miembros de la Real Academia de la Lengua Española se retorcían en sus tumbas, todos estos amigos terminaron cantando Tangos con acompañamiento de Mariachis.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tango con acompañamiento de mariachi es obra del señor Marco A. Almazan. En este blog han hecho algunas modificaciones a la obra original, evidentemente sin el permiso del autor, pues ya falleció. Esto, señores, se llama PLAGIO. ¿No les da vergüenza?
ResponderEliminar