En México, el noviazgo se basa, fundamentalmente en los celos, lo cual, al parecer de algunos psicólogos amigos míos, denota un fuerte complejo de inferioridad por parte del galán, que no está seguro de su propio valer, y por lo tanto ve moros con tranchete en cada esquina y teme inconscientemente, que cualquier chango con mejores bigotes que los suyos le pueda birlar a
La chica amada.
El galán mexicano comienza por cortejar a la chica, después de un tiempo, le declara su amor, para acto seguido montarle una escena de celos, de ahí en adelante, las reacciones giraran siempre en torno a las sospechas (la mayor parte del tiempo infundadas) del novio y en menor grado en las que cultiva la novia, cabe de nueva cuenta señalar que los celos de él son, la mayor parte del tiempo imaginarios, pues salvo ruidosas excepciones la mujer mexicana es fiel por naturaleza.
En cambio las sospechas de ella, por regla general, están perfectamente justificadas ( y aún se quedan cortas), ya que la mayoría de los varones mexicanos, no conciben el amor, si no es mediante la poligamia, el amasiato, el ligue ocasional el affaire laboral, etc.
Sin embargo, la paradoja es que el hombre mexicano siempre es el que se siente el agraviado, ejemplos sobran, pero basten unos cuantos, a saber:
Escuchemos detenidamente nuestra tradicional música folklórica, habla de despecho, de abandono y traiciones, siendo que en el noviazgo y posterior matrimonio o arrejuntamiento, es precisamente el varón mexicano, el que reparte sus afectos entre muchas damas, y las escoge, las cambia o las deshecha con una por demás, sublime indiferencia, pocas veces en la sociedad mexicana se sabe de señoras que mantengan casa grande y casa chica, en cambio los hombres mexicanos....pero no viene al caso que mencione estas veleidades ni diga nombres ( pues me quedaría sin amigos).
El novio mexicano siente celos de los amigos, parientes ( varones), vecinos, compañeros de trabajo, etc. de la novia, le inventa idilios y romances y se martiriza a sí mismo ( y por consiguiente martiriza también a la novia), imaginando que sus besos y caricias le recuerdan a la muchacha, los embates amorosos de anteriores Romeos.
Total, que el noviazgo a la mexicana está integrado por un 5% de amor y 95% de celos, tanto he meditado en esta cuestión, que me ingenié un test, con páginas en blanco para cada uno de los 365 días del año, el cual se podrá contestar con una X, o con un monosilábico SI-NO. De esta manera, el novio se lo entregaría a la novia al iniciar el romance, y cada día que la visite, le solicitará la respectiva hojita contestada, así, el tiempo que actualmente pierden los enamorados mexicanos en celos y tragedias griegas, lo puedan dedicar a actividades por demás placenteras y edificantes y rotundamente gratificantes....bueeeeeno, al menos es lo que yo pienso....he dicho.
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