viernes, 4 de septiembre de 2009

Hola a todos mis amigos, siguiendo mi inveterada costumbre de elaborar escritos de las más diversas causas, hechos, dichos y situaciones de los mexicanos en general, ahora tengo el gusto de compartir con ustedes algunas de las aseveraciones filosóficas de mi compadre Melitón, al cual ya tuve el gusto de presentar a ustedes y que como recordarán es parte integral y muy divertida de estos mis escritos por no decir que de mi vida en particular.
Debo aclarar una cosa antes de proseguir…los devaneos de Melitón con la botella y el alcohol son ya mitológicos entre nosotros, sus más cercanos amigos… Y una vez que Melitón emprendió el camino de la demagogia, sus principios filosófico-políticos, no tardaron mucho en hacerse famosos en todos los bares, tabernas, cantinas y demás abrevaderos y bebederos públicos habidos y por haber entre Mexicali, al norte del país, como en Yucatán al sur del mismo, ya que partían de una base inmutable y a la vez elástica, cuya regla es la siguiente:
“Hay que arrancar del principio de que en el mundo sucederán todas aquellas cosas que no tengan muy buenos motivos para no suceder. Las llamadas catástrofes inevitables no son más que catástrofes que en su momento, nadie tuvo capacidad, intención y honradez para prever o evitar”. (Esto podría aplicarse admirablemente aquí en México cada 6 años, que hay elecciones, o cuando menos destapes.)
Y así también, meditando sobre la bondad y maldad humanas afirma mi compadre:
“No creo en la existencia de diablos ni demonios. Pero, en cambio, tengo la íntima convicción de que hay ángeles que deberían estar en la cárcel”
Sobre las responsabilidades, dice:
“Cuando en el transcurso del devenir humano se produce una metedura de pata, la pata siempre es de alguien. Pero existe todo un sistema y un complicado mecanismo para evitar que se sepa de quien fue la pata. Este procedimiento se aplica todos los días en política y en la acción gubernamental”. (¿Estaría pensando Melitón en el Pri o en el Pan, la devaluación y demás brillantes actuaciones de nuestros más ínclitos mandamases? – cuando “prosiguen las investigaciones” hasta que se encuentra algún adecuado chivo expiatorio”…)
Sobre el totalitarismo:
“Lo malo de los regímenes totalitarios, sean de izquierda o derecha, geometrías aparte, es que no existe un libro de quejas o reclamaciones a disposición del público”
Y luego sobre las democracias:
“En los regímenes democráticos si existen libros de quejas y reclamaciones, pero nadie los lee, y aunque los lean, nadie les hace caso”.
Sus conceptos sobre las armas atómicas no pueden ser más profundos:
“Estamos empleando las armas atómicas para tenerlas encima de la mesa de las conferencias internacionales como si fueran pisapapeles. Pero acabamos olvidando que tarde o temprano, los pisapapeles acaban convirtiéndose en proyectiles o armas arrojadizas”
Sobre política:
“La política es el arte de hacer creer que se está gobernando…De ahí que los buenos gobernantes, nunca han sido políticos”
“La política es el arte del carajo, estriba en ofrecerle la cola a los de arriba y darles por la cola a los de abajo”
Y así podría seguir contando a ustedes todos los arranques filosóficos de Melitón mi compadre…lástima que mi comadre haya impedido que en la última borrachera, Melitón nos hubiera dado a conocer su opinión sobre los bolígrafos, la píldora, los anuncios cantados, los productos Gerber, el cine nacional, las telenovelas y el tercer mundo en general.

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