viernes, 25 de septiembre de 2009

MAESTRA VIDA

Todos los hechos lo condenaban, las anécdotas y los recuerdo hablaban mal de él, con los ojos enterrados en el piso, sufriendo las malas jugadas de su existencia, Ramiro recorrió las calles del barrio, la misma esquina con su mismo olor...todos los hechos lo condenaban, sin embargo, nadie hablaba de su soledad, de aquellos años en la cárcel, de las cosas que hizo y dejó de hacer, de su eterna mala suerte.
Parado en una de las esquinas del viejo barrio, Ramiro contestó las preguntas que jamás le hicieron, después de todo, su único premio era la vejez, la misma recompensa que recibió su padre Carmelo, la misma recompensa que de seguro recibirá su hijo Rafael, es una noche de Mayo de 19...., Ramiro sigue en la esquina sólo como siempre, y para sus adentros recuerda:
“A tu escuela llegué, sin entender por qué llegaba, en tus salones encuentro mil caminos y encrucijadas, y aprendo mucho y no aprendo nada, pero maestra vida, camará que das que quitas, que quitas y que das.
Paso por días de sol, luz y aguaceros, paso por noches de tinieblas y de lunas, paso afirmando, paso negando, paso con dudas, entre risas y amarguras, buscando el por qué y el cuándo....Maestra vida, de justicias e injusticias, de bondades y malicias, aún no alcanzo a comprenderte, Maestra vida que este mundo no perdonas, voy buscando entre tus horas el espejo de mis tiempos y encontrarme con mis sentimientos, y así comprender mis cosas...
Y vi espinas y vi rosas, vi morir seres queridos, vi bellezas fui testigo, de maldades y de guerras, vi lo bueno de esta tierra y vi el hambre y la miseria entre el drama y la comedia avancé entre agua y fuego...de dios me acuerdo primero, solo en trance de morirme, a veces cuando estoy triste, mas nunca si estoy contento...procuro el agradecimiento, aquel que me da la mano, pero tan pronto me saca el clavo, se olvida todo el sufrimiento.
Yo tengo amigos, conocidos y enemigos, amores que me han querido y rostros que niegan verme...me encontré frente a la muerte y en sus ojos vi el sentido, y aún con el miedo conmigo, así comencé a quererte, he dicho que nada es seguro, ya que todo es pasajero, la muerte es el mensajero, que con la última hora viene, y el tiempo no se detiene, ni por amor ni por dinero.
Cuando perdemos a un ser querido, sentimos, un dolor tan profundo, que no hallamos nada en el mundo, con que poder consolarnos...ay Maestra vida camará, que da, que quita, que quita y que da.

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