viernes, 21 de enero de 2011

A lonely angel in paradise

La inmensa Gloria celestial se abre en todo su esplendor, los cúmulos de nubes viajan ágiles por doquier…Esta es la teológica paz sideral, aquella creada para las almas puras, para aquellos que en su vida terrenal vivieron en virtud y pureza.
En una nube solitaria, contemplando la inmensidad, un ángel se encuentra tocando plácidamente su lira…Mira beatíficamente el azul del cielo, salpicado por dorados rayos de luz.
De pronto, un mensajero del altísimo aparece al lado del ángel.
-Salve bien amado ángel, os traigo un mensaje del altísimo-
-Salve celestial mensajero a sus órdenes y a su servicio-…Contesta el ángel.
-De parte del señor, te tiene una encomienda-
-Listo y esperando como siempre-
-Se propone el señor realizar un remate de tres millones de aureolas, y requiere que le consigáis nombres, domicilios y contactos en la misma cantidad-
-Es de justicia aclararte que la empresa conlleva ciertos sacrificios, incluso visitar lugares donde ni un ángel se atrevería a llegar-
-Arrostraré los más increíbles sacrificios con tal de cumplir la celestial voluntad-Contesta el ángel.
-Entonces ve y lleva contigo mi angelical bendición-
-El ángel raudo y veloz se dedica a buscar y buscar y buscar…No consigue nada.
De pronto, recuerda que en su vida terrenal tuvo muchos compañeros de trabajo, a los cuales en un nada angelical sentido de superioridad se dignaba a considerar amigos.
¡Eso es!....Ellos pueden ayudarme…Si…
Pero al momento recuerda también que estos compañeros, debido a su licenciosa vida, no fueron dignos de alcanzar las glorias celestiales…
¿Qué haré?...Ni hablar, pues hasta donde estén los buscaré…
Y el ángel bajo y bajo y bajo…Hasta encontrarse de pie en las mismísimas antesalas del Infierno.
Indeciso respecto a cómo proceder, en ángel pensaba…Cuando de pronto, a lo lejos se escuchó un rumor que se aproximaba…Parecía una legión de almas descarriadas, que tal carnaval veracruzano, se acercaban con un bullicio que parecía-Pleonásticamente hablando-procedente del mismísimo infierno.
Al acercarse la infernal compañía el ángel escucho las siguientes estrofas…
-¡Vamos pecadores a la conga!
-Miren que está a todo dar, el altísimo mandó a su mensajero angelical, para que le ayudemos, buen chasco se va a llevar…Jajajajajajaja.
En un tropel y formando fila india, cada alma descarriada precedida por una diablita de magníficas proporcionas y con movimientos libidinosamente eróticos se agitaban, provocando la exaltación de los condenados.
-Compañeros…Proclama el ángel…El altísimo nos manda conseguir un encargo y requiero de su ayuda… ¿Me echan la mano?...
Al punto la infernal conga empezó a rechiflar, maldecir y gritar…
-Ehhhhh con este impertinente…Vaya al carajo, en vida no éramos dignos de su amistad y ahora que tanto nos divertimos, quiere, el muy ingenuo que lo ayudemos….
Fi, fi, fifí, fiiiiiiii…A la goma, vete a hacerlo tú sólo, ¿para que aceptas misiones que no puedes hacer tu mismo?…Buuuuuuu, que se vaya, que se vaya…
Y al punto, gritándole obscenidades y majaderías, la infernal tropa prosiguió su marcha, moviéndose cadenciosamente al ritmo del compás de conga…1,2,3 chachachá….
-Vamos malos pa´ la conga, diversión a todo dar…Vamos a tocar tambor, vamos a sonar bongó…Que se vaya a la tiznada ese bruto por mamón…La, la, la…
Es necesario aclarar que no se sabe resultó del ángel y su misión…Pero una moraleja queda para la eternidad:
“Lo que en vida siembras, en la muerte cosechas”

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