Parafraseando un poco a Shakespeare (Aunque no quiero ponerme en ese nivel), en su obra “Hamlet”, El príncipe de Dinamarca, este se debate en la incertidumbre y duda y pronuncia el conocido monólogo…”Ser… o no ser, he ahí la cuestión…”
Bueno… Resulta que tengo un compañero que se debate entre la incertidumbre del ser (y no estar) y estar (y no ser), me refiero a que desde que entró a laborar en la empresa para la cual prestamos servicio, este se ha visto inmerso entre ser él mismo o representar un papel que no le es grato y que no le ha representado más que cansancio y depresión anímica.
Nos conocemos hace mucho tiempo, nos llevamos más o menos bien, me respeta (eso dice él) y lo respeto (eso digo yo), no creo que entienda mi personal manera de ver las cosas (Y tratar de explicar mi manera de ser sería muuuuyyyy difícil hasta para mi mismo), pero al menos le guardo el debido respeto (Entiéndase, como persona).
Siempre ha pregonado con hechos su disposición a llevar a cabo proezas laborales, no le importa dar el 100% de su tiempo, sacrificar familia ni calidad de vida…Allá él.
Pero resulta paradójico que entre más se da, menos lo consideran, menos peso tiene en la elección para puestos de nivel superior…Vamos, que yo no estoy en contra del crecimiento personal ni de las maneras de alcanzarlo… Pero de ahí a vender el alma al diablo, eso sí que no lo acepto (Y miren ustedes que en ocasiones me siento jodido).
Criticar a las personas y hacer escarnio de ellas es fácil, sólo basta abrir la boca y soltar una serie de comentarios denigrantes e irónicos. Pero sostener con argumentos estos comentarios ya no es tan fácil…Martín Lutero decía que rebatir a un ateo es muy fácil, pero que deja de serlo cuando el ateo proporciona argumentos de peso y razón…Y Lutero sí que sabía de lo que hablaba, pues enfrentarse a todo el aparato eclesiástico de su época no era hacer gorditas con chile.
En ocasiones las personas que detentan poder de elección y decisión suelen ser crueles con sus subordinados, les prometen dichas y maravillas, ofrecen el cielo y otorgan el infierno, juegan con el tiempo y los sentimientos, hostigan, presionan y ejercen su autoridad cual si fueran pequeños dictadores en su feudo personal.
Y al parecer no les importa que los colaboradores tengan que vivir en el debate que mencionaba al principio…Ser (y no estar) y estar (y no ser), decididamente, para mí que en estas cuestiones tengo muchas horas de vuelo y he experimentado las caídas laborales (y morales) más catastróficas, no representa problema alguno, ya que al percatarme que es sólo un juego de los superiores para someternos a sus caprichos y demandas de los más estúpidas e inconscientes eso sí, me ponen en el papel de un irredento incrédulo ( es como jugar por decir lo menos, el juego del eso me gusta, eso me das).
Pero… ¿Qué podemos decir de esas personal crédulas y débiles de sentimientos y carácter, que otorgan su tiempo y esfuerzo en causas que creen sincera y positivamente les redundarán en beneficio personal y laboral?...El resultado es, como mínimo una frustración constante y una incertidumbre permanente.
Por eso, y en vista que este amigo ha dado más de lo necesario (Sin obtener lo que necesita) y aunado a ello, trabajar bajo la dirección y tutela de entes prepotentes, majaderos, inconscientes, vulgares y nocivos, yo me pregunto… ¿Será esta la manera de alcanzar logros y escalar puestos?
Mi compañero ha experimentado ciertas epifanías de consciencia, y poco a poco está abriendo los ojos a esa triste realidad…Si, esa que vuelvo a repetirles y que no me cansaré de rebatir (y con la más amplia variedad de argumentos)… La de ser (Y no estar) y estar (Y no ser), aunque a los ojos de los jefes, sea yo un contestatario y reaccionario combativo.
Y entre más lo pienso y mas los conozco (A mis jefes se entiende), más quiero a mis perros.
Y esta situación, paradójicamente, no deja de hacerme sentir aún más jodido.
“Cogito…Ergo sum” (Pienso…Entonces, existo), “Nihil obastant” (No obstante).
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