El día de hoy, hice lo que hizo el indio…Lancé una flecha al aire…
¿Por qué?...Se preguntarán ustedes…Bueno, elaboré un archivo de imágenes que quiero usar como parte de la portada de un libro que tengo en proyecto (Mafufadas mías), envié este archivo a un grupo de amigos íntimos, para sondear sus respuestas…Y en el proceso, cree una polémica.
¿Por qué prohibido prohibir?... ¿Qué significa?... ¿Qué quieres decir?....
Todos aquellos amigos, familiares, conocidos (incluidos enemigos) que se han tomado la molestia de leer los artículos y escritos que he subido a mi blog y que he compartido en las redes sociales, se han forjado una idea de mi manera de ser, pensar y ver las cosas (Como aspirante a escritor, se entiende), pero también se han creado una imagen de mi persona como la de un rebelde, insatisfecho o de plano negativo…En mi propia defensa aclaro, nada de eso es cierto. Lo que pasa conmigo es que tanto me ha tocado ver, experimentar, vivir y por qué no, sufrir (Aunque suene cursi), que me he creado una especie de escudo de ironía ante los hechos familiares, laborales, sociales y hasta amorosos. Este escudo que yo defino como ironía (Visto de mi lado), para los demás (No todos, aclaro, existen excepciones), es una vena de sarcasmo en ocasiones mal vista o de plano insufrible e inaguantable.
Mea culpa, para los que así lo piensan, pero a su vez yo les pregunto: ¿Cuál es el límite entre la ironía y el sarcasmo?...Recurramos a la todopoderosa y sapiente academia de la lengua española:
IRONÍA: En retórica, la ironía es la figura del discurso en la que se da a entender lo contrario de lo que se dice. Se da cuando, por el contexto, la entonación, el lenguaje corporal o la contradicción de términos, se sugiere lo contrario de lo que las palabras en sí parecen expresar. La intención es generalmente despreciativa o sarcástica, aunque el sarcasmo tiene una intención más agresiva. En el lenguaje escrito puede explicitarse con un signo de admiración encerrado en paréntesis, colocando la ironía entre comillas; etc. En filosofía, la ironía es la primera etapa del método dialéctico socrático. Comúnmente se entiende como ironía a un giro fortuito en el orden del discurso, a un contraste en los hechos, que puede contener una sutil burla o comicidad. La ironía del hablar de Jorge Luis Borges es un ejemplo de su uso en castellano.
SARCASMO: Al estar orientado al lenguaje hablado, puede ser difícil de plasmar en la forma escrita y es fácilmente malentendido. Para evitar éste problema es bastante popular el uso de las comillas, para denotar cierta ambivalencia intencional en el significado de determinado elemento de la oración (por ejemplo: "Qué 'amistoso' estás hoy"). El sarcasmo también puede ser delimitado en la lengua escrita por el uso de mayúsculas, especialmente para denotar un énfasis que habría sido puesto en una conversación hablada (por ejemplo: "Bueno, no fue PRECISAMENTE fantástico"). En el Reino Unido y otros países, la escritura ha adoptado el uso de (!) o (?) (Marca exclamativa o interrogativa entre paréntesis) siguiendo al discurso en el cual el sarcasmo o la ironía son perceptibles por el tono de voz. Sin embargo, esto no es universal. Por ejemplo, Shakespeare usaba regularmente al sarcasmo como una herramienta literaria para enfatizar el punto de un chiste, pero raramente usó alguna marca distintiva. El uso del "(!)" es un fenómeno inglés reciente. Como dijo el científico Jeffrey Tolosa: "El sarcasmo no es una forma más de hablar nuestro idioma; simplemente es una obra de arte".
Hechas las aclaraciones pertinentes (“Para apaciguar mi alma” y para sanar el amor propio de los afectados) volvamos al hilo de la polémica.
En algún tiempo pasado, lo que mejor se me daba, para expresar esa ironía latente en mi, eran las caricaturas, dibujos o historietas que realizaba de hechos y amigos, debido a mi inexperiencia en la defensa de mi persona de manera verbal…De tanto que leí y de tanto que me preocupé por aprender los giros lingüísticos, opté por hacer relatos escritos o artículos en mayor o menor grado cómicos, irónicos (Y en una que otra ocasión, ¿por qué no confesarlo?), Completa y absolutamente sarcásticos, claro, como decimos acá en México…”Según el sapo, es la pedrada”.
Otra aclaración que debo hacer, es que en esos relatos siempre existe un fondo de verdad, de algo que efectivamente ocurrió y que se tomaron la molestia de comentarme, o que de plano, alguien quería que se supiera, pero de manera jocosa e irreverente. Incluso tengo uno o dos corresponsales que se dedican a pasarme ideas para la realización de los mismos. Existe un pequeño grupo que sigue paso a paso la génesis de estos relatos, que dicho sea al margen de la polémica, empezaron como una manera de comunicarnos mediante correos electrónicos entre amigos lejanos y que redundaron en los escritos que han tenido ocasión de leer.
Luego entonces… ¿Prohibido prohibir?...Si, por el hecho de que mis relatos tienen algo de transgresores, de quebrantadores de reglas de etiqueta, de deshacedores de entuertos y de reivindicación de los débiles o inexpertos en el arte de la auto preservación (real o imaginaria).
Después de esta vehemente defensa de mis ideas (Aunque no me quiero poner en esas alturas y nivel), siento una estrecha complicidad con Sócrates el filósofo (Aunque supongo que habrá alguien por ahí que quisiera verme como él, bebiendo cicuta) o de plano con Don Quijote de la Mancha, para que sea detenido por los molinos de viento, falsamente confundidos con gigantes.
“Alea jacta est”... (La suerte está echada)
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me siento muy identificada con tus palabras. Uno siempre debe encontrar la forma de expresar lo que siente, es un derecho. Por eso las palabras no son para prohibirlas si no para decirlas..PROHIBIDO PROHIBIR! muy bueno.
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