En un lugar de Guadalajara cuyo nombre a veces quisiera olvidarme (Y de preferencia no volver a recordar), vivía un ingenioso (Quisiera denominarle Hidalgo, pero más parece un lacayo), cuyas dotes de persuasión y convencimiento (Ahora se le denomina verbosidad) le servían para navegar en el Mare Ignoto de las ventas.
Su antigüedad laboral era de 15 años de planta (No es que estuviera en maceta, sino que eran los años que llevaba trabajando ahí porque lo que se dice su edad, era mucho más viejo, pero en cuidado de su tierno corazón no la voy a decir, pero que les baste saber que para todos los efectos, su misma edad lo convertía en parte del activo fijo de la empresa (No mencionaré el nombre de ésta, no por miedo, si no por preservación).
Este amigo mío recorrió todas las secciones de venta, empezando en dulcería siguiendo por foto cine, TV y sonido, Línea Blanca, Cristalería, Platería, Vajillas (Con una que otra viejilla), Regalos, hasta llegar a su actual emplazamiento en el departamento de Juguetería (No como juguete, que en realidad si lo parece, sino como vendedor).
Cabe señalar que el físico de este personaje era del tipo flaco/tísico (Que en honor de la verdad causaba envidias entre uno que otro gordo) Y lo asemejaba al famoso muñeco de madera Pinocho, sobrenombre que engrosa la ya abultada lista de los que han sido dedicados en su honor por parte de sus ex compañeros (Creo yo que por envidia), porque lo que sea de cada quién, el flaco navega con bandera de p... Pero sé que es más inteligente que uno que otro proclamado Jefe de Departamento (No menciono nombres, me quedaría sin “amigos”), y lo más gracioso del asunto es que él, de manera jocosa, vacilona, cabrona y en contadas ocasiones hija de la chingada... ¡Se los hacía ver! (Me refiero al hecho de que él sabía más, no que anduviera enseñando sus miserias).
Estos casos, donde los jefes se percataban de lo amplio de sus conocimientos, le ocasionó muchas veces la necesidad de migrar de departamentos (Por eso había recorrido medio almacén), ahora que viéndolo fríamente recorría el almacén todos los días (A veces y muy contadas, trabajando y la mayoría de las veces de happening y Holly Day lo que le acarreaba continuos regaños).
Al parecer, ya se encontró a su Sancho Panza (Aunque de panza no tiene nada y si mucho de hueso) y han hecho buenas migas.
Ya sentó cabeza, pues se casó con su Dulcinea y tiene una bonita heredera, aunque a veces al observarlo de lejos, con la mirada perdida (No crean a los mal intencionados comentarios acerca de que consume anfetaminas, yo se que sólo bebe el estimulante legal denominado café) Pienso que está planeando una manera en la que no se comprometa y amolar y darle en la torre a alguien (En ocasiones de maneras sutiles y otras en descaradas y muy elaboradas cabronadas), Y eso que por regla general es muy pacífico y de buenos sentimientos.
Esta breve disertación amistosa, se la dedico con mucho afecto, ya que si bien y con la verdad por delante, el “flaco” no me ha inspirado a escribir una grandiosa novela ni un afamado Best Seller, si me ha dado (La mayoría de veces) muy buenas ideas para estos relatos que integran la obra en la cual estoy trabajando.
Luego entonces, en este relato vaya mi más sincero saludo con todo el afecto que le tengo, a mi gran amigo… El “Reseco”.
P.D.
Había pensado concluir en este punto mi relato, pero aconteció un hecho del cual no tenía conocimiento (Cosa en verdad extraña, ya que mi servicio de información es 100% efectivo y sería la envidia de las mejores agencias de espionaje).
Pero bueno, volviendo al cuento, resulta que aparte de ser activo fijo, el “Reseco” recibió como premio por sus 15 años de antigüedad laboral un “Mollejón” (Reloj) que es huérfano (Por aquello de no tener madre, obviamente me refiero al reloj, no al “Reseco, OK?) ¡Que bárbaro!, si yo les contara ( ¡Upsss!, en realidad es lo que estoy haciendo, jejeje), el “Reseco” parecía quinceañera, nada más le faltaba el chambelán, lo felicitaron, lo adularon ( y hasta envidia le tuvieron, como siempre), yo tenía años que no lo veía vestido de traje , ya que de verlo lo veo a diario ( le guste o no), sobre todo cuando anda de Holly Day (O sea paseándose…Perdón, disque trabajando).
Y será el sereno, pero este canijo tiene más vidas que un felino y más suerte que Aladino… Recibió un abrazo del Director de Almacén y otro de la Director de Zona (Abrazo tan falso, que me recordó el de Acatempa, donde Vicente Guerrero recibió el abrazo mortal de Iturbide), Ese día, lo cotorreamos, insultamos y hasta hicimos escarnio de él, (Bueno, nada mas faltó que lo pisoteáramos y escupiéramos…De envidia, se entiende), pero en fin…No hubo vals (Porque de que hubo brindis, hubo brindis) y que hablara y cantinfleara el maestro de ceremonias… Jajá jajá.
A tal grado se tomo su papel (Y también sus refrescos y copas), que parecía perico de pirata: A eso de las 12.00 de la noche hizo lo que hace la espada
(Se salió de la vaina) y como si fuera la Cenicienta, se esfumó, tele transportó, difumino, volatizó, evaporó, aireó, se hizo ojo de hormiga… se fue pues.
Creemos que iba, ¿Cóme diche los italianis? ¡Ahhh se!…Felicci y contenti,
¡Má, qui cosa!...Tutto sono bambino di la Cosa Nostra, Per sé… ¡Andiamo ragazzas a la dolche Vita!...¿Capicci?... Tutti la caterva parole italiani).
In nomine Pater, et Fili et Espirictu Santi....Amén.
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