Con frecuencia tendemos a ver el acto de perdonar como un signo de debilidad, pero de hecho, requiere de una gran fortaleza.
Un perdón sincero, ofrecido y aceptado, es una de las más profundas interacciones de la gente civilizada, un proceso terapéutico que puede aprenderse (Obviamente, si a nosotros no nos molesta).
El perdón es una cualidad espiritual que la religión alienta para poder entrar al cielo, pero son terrenales las razones por la que es conveniente aprender a perdonar, si no sabemos eliminar el rencor y los sentimientos negativos, nuestra s alud puede pasarnos la factura.
Cultivar el rencor requiere consumir energía física y emocional.
Existe una estrecha relación entre la tensión que provoca el resentimiento y las úlceras en el estómago, los problemas cardíacos y la hipertensión.
Aunque no hay mal que por bien no venga, la falta de salud nos requiere acelerar el proceso de aprendizaje del perdón, en otras palabras, cuando uno está enfermo se apresura a perdonar hasta el peor de sus enemigos con tal de sanar rápidamente.
El aprender a perdonar es una señas de carácter que la gente respeta…Con toda razón se dice que el tamaño de una persona es proporcional al tamaño de las cosas que lo encolerizan.
Se puede perdonar al agraviador y no verle más la cara, porque hay ofensas que se parecen a los tubos de pasta dental, una vez que está sale... ¡Es imposible volver a meterla!
Por tanto, permitir que desaparezca el rencor y otorgar el perdón, es un ejercicio de poder personal, no de debilidad. No perdonar significa que una persona tuvo el poder sobre ti para herirte profundamente y que se lo sigues otorgando para irritarte y herirte cada vez que lo quiera.
Por lo tanto:
Aquí les dejo las 4 reglas de oro para aprender a perdonar.
1-Sitúa la ofensa en perspectiva, pregúntate lo que ha ocurrido en la vida del agresor el día de los hechos, los actos que causan dolor a otros , a menudo se cometen cuando el perpetrador está bajo tensión, no es de mi agrado recurrir a frases trilladas pero….Un mal día lo tiene cualquiera.
2-Acepta al ofensor como a un ser humano, no se necesita pensar que este es un ser perfecto, si no alguien, que a pesar de sus errores, tiene un valor intrínseco como persona, tú tampoco eres un santo y algún día necesitarás que te perdonen, porque alguien (Y lo sabes muy bien aunque intentes disimularlo) más de una vez, te lo aseguro, se ha referido a ti como:
¡Ese idiota!...
3-Asume tu dolor, pero permite que desaparezca, aceptando como a un ser humano a la persona que te ofende, te sentirás libre de energías negativas, en vez de encolerizarte, recuerda…Hasta Dios perdona al más negativo, en eso consiste su negocio.
4-Ten paciencia con el aprendizaje (Y si no lo consigues…No te preocupes, ocúpate), si la herida es profunda no podrás perdonar en un simple instante, si pasado el tiempo no lo consigues…Pues tampoco es grave. Dependiendo de la cultura y grado escolar, humano y familiar del individuo, se puede rechazar o absolver al amigo, familiar, amante u lo que sea y continuar emocionalmente equilibrado, de ahí que proliferen los falsos perdones sin convicción, aunque, claro, el perdón debe ser un ejercicio reflexivo, los mercaderes del alma, deberían enseñar a sus fieles a pensar por sí mismos.
Les dejo la reflexión para que lo mediten alguna vez.
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